Resumen
Parlamentarios para la Acción Global (PGA) insta al Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas a que establezca un relator especial de las Naciones Unidas sobre la democracia para informar y asesorar a las Naciones Unidas sobre el estado de la democracia en lo que se refiere a los derechos humanos. Esta autoridad independiente se encargaría de:
- Monitorear la gobernanza democrática a nivel mundial y regional
- Identificar los riesgos del retroceso democrático
- Promover buenas prácticas y asesorar a los gobiernos y parlamentos
- Involucrar a la sociedad civil y a las comunidades marginadas para incluir su retroalimentación e informar políticas públicas
Esta iniciativa se basa en décadas de avance parlamentario y complementa los mecanismos de derechos humanos existentes de las Naciones Unidas, proporcionando un enfoque específico y transversal sobre la democracia en todo el mundo.
Antecedentes
La democracia se encuentra sometida a una presión sin precedentes en todo el mundo. La reducción del espacio cívico, el auge del autoritarismo y la erosión de las normas democráticas amenazan los derechos humanos, la paz y la gobernanza responsable. En este momento crítico, Parlamentarios para la Acción Global (PGA) impulsa una nueva iniciativa para fortalecer la gobernanza democrática a través del sistema internacional de derechos humanos.
Aprovechando los esfuerzos continuos de PGA y el amplio apoyo parlamentario, estamos iniciando una Resolución Parlamentaria en apoyo al establecimiento de un Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la Democracia. Esta resolución insta al Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas a crear un mandato específico - un Relator Especial sobre la Democracia - para supervisar las prácticas democráticas, identificar riesgos emergentes, promover buenas prácticas y apoyar una gobernanza democrática eficaz y basada en los derechos en todo el mundo.
La resolución se basa en décadas de exitosa labor de promoción de la democracia y destaca el papel único que desempeñan los parlamentarios en la salvaguardia de la rendición de cuentas democrática, la inclusión y el Estado de derecho. También responde directamente a los llamamientos de organizaciones de la sociedad civil, organismos interparlamentarios y actores democráticos en favor de un enfoque más estructurado y sistémico de la democracia dentro de la arquitectura de derechos humanos de las Naciones Unidas.
¿Por qué es importante?: Acciones para los legisladores<
La creación de un Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la Democracia reforzaría la capacidad de la comunidad internacional para salvaguardar la gobernanza democrática en un momento de profundos desafíos a escala mundial. Para los legisladores, esta iniciativa ofrece una oportunidad estratégica para reforzar las normas democráticas a nivel internacional, al tiempo que se impulsan compromisos nacionales con los derechos humanos, el Estado de derecho y las instituciones responsables.
Un mandato específico de la ONU permitiría:
- Proporcionar una alerta temprana sobre la erosión de la democracia, lo que a su vez, permitiría a los Estados y a los parlamentos responder antes de que las crisis se agraven;
- Promover buenas prácticas en materia de integridad electoral, independencia parlamentaria, participación política inclusiva y controles y contrapesos;
- Dar mayor voz a los ciudadanos, en particular a las mujeres, los jóvenes y los grupos marginados, cuya participación es esencial para la legitimidad democrática;
- Fortalecería la cooperación multilateral en materia de promoción de la democracia, alineando las políticas nacionales con las normas internacionales de derechos humanos;
- Reafirmaría el compromiso de las Naciones Unidas con los derechos enunciados en el artículo 21 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, garantizando que la democracia siga siendo una prioridad fundamental en toda la agenda de las Naciones Unidas.
Resolución parlamentaria en apoyo a la creación de un Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la democracia
Preámbulo
Reconociendo que la democracia es el mejor sistema para proteger los derechos humanos, consagrada en instrumentos internacionales fundamentales, incluido el artículo 21 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, que afirma que «la voluntad del pueblo es el fundamento de la autoridad del gobierno», y que los principios democráticos son fundamentales para la legitimidad, la rendición de cuentas, la transparencia y la inclusividad de las instituciones políticas;
Afirmando que el retroceso democrático, la erosión del espacio cívico y el auge del autoritarismo plantean riesgos graves y crecientes para el disfrute de los derechos humanos, así como para la paz, la estabilidad y el desarrollo sostenible en todo el mundo;
Reconociendo que los mecanismos existentes de las Naciones Unidas, incluidos los mandatos temáticos del Consejo de Derechos Humanos, protegen derechos democráticos fundamentales, pero que actualmente ningún mandato específico ofrece un enfoque integral, estructural y sistémico de la democracia;
Reconociendo además que las organizaciones de la sociedad civil, los órganos interparlamentarios y otras partes interesadas pertinentes han pedido la creación de un Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la democracia para ayudar a subsanar esta laguna en la arquitectura internacional de derechos humanos;
Recordando que el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas ha establecido una amplia gama de relatores especiales independientes y pro bono en el marco de su sistema de «procedimientos especiales», que actúan como expertos imparciales encargados de la investigación de los hechos, la consulta, la investigación, la presentación de informes y la formulación de recomendaciones;
Reconociendo que un Relator Especial sobre la Democracia podría complementar los mandatos existentes proporcionando un análisis institucional y estructural transversal, identificando riesgos emergentes y buenas prácticas, y apoyando los esfuerzos de creación de capacidad relacionados con la gobernanza democrática;
Afirmando que los parlamentarios desempeñan un papel fundamental en la salvaguardia de la democracia, la promoción de la rendición de cuentas, la defensa del Estado de derecho y la garantía de una representación política inclusiva, en particular para las mujeres, los jóvenes, los grupos marginados y las comunidades infrarrepresentadas.
Disposiciones operativas
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Insta al Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas a que establezca, tan pronto como sea posible, un nuevo mandato temático, a saber, un Relator Especial sobre la democracia, en el marco del sistema de procedimientos especiales independientes.
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Solicita que el mandato del Relator Especial sobre la democracia se defina claramente y se base en el derecho internacional de los derechos humanos. Podría incluir las siguientes funciones fundamentales:
a. Monitoreo y análisis
- Realizar análisis estructurales, institucionales y comparativos sobre la gobernanza democrática a escala mundial y regional;
- Identificar tendencias, riesgos y oportunidades relacionadas con el retroceso democrático, la resiliencia democrática y las reformas;
- Evaluar la situación del espacio cívico, la participación política, la integridad electoral, los controles y contrapesos, la eficacia parlamentaria y los mecanismos de rendición de cuentas.
b. Investigación y presentación de informes
- Realizar visitas a los países, con el consentimiento de los Estados, para evaluar las prácticas democráticas, los retos y las reformas;
- Recopilar información de una amplia gama de partes interesadas, incluidos los ciudadanos, las organizaciones de la sociedad civil, las comunidades marginadas, los parlamentos, los partidos políticos y los organismos regionales e internacionales;
- Elaborar y presentar informes al Consejo de Derechos Humanos y, cuando proceda, a la Asamblea General, que contengan conclusiones, análisis, buenas prácticas identificadas y recomendaciones.
c. Cooperación y coordinación
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Colaborar estrechamente con los relatores especiales y titulares de mandatos de las Naciones Unidas existentes, incluidos los relativos a la libertad de expresión, la libertad de reunión y asociación pacíficas y la independencia de jueces y abogados, para garantizar la complementariedad y evitar la duplicación;
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Establecer mecanismos consultivos, incluida la colaboración con expertos en democracia, profesionales de la sociedad civil y otras partes interesadas pertinentes, para fundamentar la labor del mandato y garantizar la aportación de expertos.
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Insta a los Estados Miembros de las Naciones Unidas, en particular a aquellos comprometidos con la gobernanza democrática y los derechos humanos, a que copatrocinen y apoyen activamente la creación del cargo de Relator Especial sobre la Democracia.
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Alienta a los parlamentarios, a través de los parlamentos nacionales, los grupos parlamentarios y las organizaciones interparlamentarias, a que defiendan esta iniciativa en el seno de sus delegaciones nacionales ante las Naciones Unidas y a que generen un impulso político sostenido para la creación y el apoyo de este mandato.
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Pide una colaboración significativa con las organizaciones de la sociedad civil, los movimientos juveniles, los grupos marginados y otros actores democráticos locales para apoyar la labor del Relator, garantizando que sus perspectivas y experiencias vividas se reflejen en su análisis y recomendaciones.
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Solicita que el Relator Especial preste especial atención a las cuestiones de inclusión democrática, incluida la participación política y la representación de las mujeres, los jóvenes, las minorías, los pueblos indígenas y otros grupos marginados o poco representados.
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Afirma que el establecimiento de este mandato fortalecería los esfuerzos globales para defender los derechos humanos, reforzar el estado de derecho y reafirmar la centralidad de la democracia dentro del sistema de las Naciones Unidas, en consonancia con los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas.
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Decide transmitir esta resolución al presidente del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, a las Misiones Permanentes de los Estados Miembros y a las redes interparlamentarias y multilaterales pertinentes.
La solidez y la resiliencia de los sistemas democráticos en todo el mundo son
esenciales para la protección y el disfrute de los derechos humanos. Apoyar la
creación de un Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la Democracia
contribuiría a fortalecer las instituciones democráticas, contrarrestar el
retroceso hacia el autoritarismo y empoderar a los ciudadanos para que
participen de manera significativa en la configuración de sus sociedades. Por
ello, hacemos un llamado a todos los parlamentarios y Estados comprometidos con
la democracia para que se sumen a este esfuerzo y aporten su voz e influencia a
fin de que este mandato se haga realidad.
Medidas concretas para los legisladores
- Presentar una pregunta
parlamentaria
Presentar una pregunta parlamentaria al ministro de Asuntos Exteriores para aclarar la postura del Gobierno respecto a la propuesta de nombrar un Relator Especial sobre la Democracia y fomentar un apoyo proactivo.
- Presentar una moción o
resolución parlamentaria\
Patrocinar o apoyar una moción que reafirme el respaldo parlamentario al mandato, refuerce la postura diplomática del Gobierno y demuestre el compromiso de todos los partidos.
- Colaborar con el
Ministerio de Asuntos Exteriores y la Misión Permanente de su país ante la
ONU
Solicitar sesiones informativas e instar a la Misión Permanente de su país en Ginebra o Nueva York a que estudie la posibilidad de copatrocinar una resolución para establecer el Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la Democracia.
- Coordinarse con redes
regionales e interparlamentarias
Impulsar la iniciativa mediante la colaboración entre partidos y a través de las fronteras , fomentando la acción colectiva en los órganos parlamentarios regionales y temáticos.
- Amplificar las voces
de la sociedad civil
Colabore con organizaciones de democracia y derechos humanos para informar la defensa parlamentaria y reforzar los mensajes públicos.
- Comunicación pública e
incidencia
Utilice declaraciones parlamentarias, intervenciones en los medios de comunicación, las redes sociales y artículos de opinión para destacar la importancia de proteger la democracia a nivel mundial.
- Prepárese para las
sesiones del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas o de la
Asamblea General de las Naciones Unidas.
Siga de cerca las próximas sesiones en las que se pueda presentar la iniciativa y fomente el respaldo o copatrocinio temprano por parte de los gobiernos nacionales.





