Iniciada por la Diputada Sahar Albazar, miembro de la Junta Directiva de Parlamentarios para la Acción Global
En un momento de crecientes tensiones globales y de escalada de conflictos en Europa, Oriente Medio, Asia y América Latina, nosotros, miembros de parlamentos de todo el mundo, lanzamos este llamamiento urgente y unificado a la desescalada inmediata, la moderación y un compromiso renovado con el diálogo y la cooperación internacional.
La continuación y la expansión de los conflictos armados ya no se limitan a consecuencias dentro de las fronteras nacionales o regionales. Plantean riesgos sistémicos a escala mundial: desestabilizan las economías, agravan las desigualdades y socavan décadas de avances hacia el desarrollo sostenible.
Consecuencias globales que no podemos ignorar
- Seguridad alimentaria en peligro: los conflictos armados están alterando las cadenas de suministro mundiales, impulsando la inflación de los precios de los alimentos y amenazando el acceso a la nutrición básica, especialmente en África y en las regiones vulnerables del Sur Global.
- Inestabilidad energética: la volatilidad de los mercados energéticos sigue ejerciendo presión sobre los presupuestos familiares y nacionales, aumentando las presiones inflacionistas y debilitando la resiliencia económica en todo el mundo. El aumento de los costes energéticos afecta de manera desproporcionada a las comunidades vulnerables y de bajos ingresos y puede tener graves repercusiones en la salud.
- Crisis climática: la escalada militar acelera significativamente la crisis climática a través de emisiones masivas de gases de efecto invernadero, la destrucción del medio ambiente en las zonas de conflicto y el desvío de fondos de las iniciativas ecológicas, lo que socava los esfuerzos mundiales en materia de sostenibilidad.
- Carga desproporcionada para el Sur Global: los países que no son parte en estos conflictos están soportando costes desproporcionados —a través de la inflación, la presión de la deuda y la reducción del margen de maniobra fiscal—, lo que pone a las naciones altamente endeudadas en riesgo de un colapso económico sistémico.
Un llamamiento a un liderazgo responsable
Instamos a todas las partes implicadas en el conflicto, y a quienes tienen influencia sobre ellas, a que:- Se comprometan a una desescalada inmediata: se abstengan de una mayor escalada militar y den prioridad a los esfuerzos de alto el fuego siempre que sea posible.
- Vuelvan a la diplomacia y la negociación: refuercen los canales de diálogo en el marco de los acuerdos internacionales y la mediación de buena fe.
- Protejan a la población civil y las infraestructuras críticas: respeten el derecho internacional humanitario y garanticen la protección de los sistemas alimentarios, las instalaciones energéticas y los servicios esenciales.
- Protejan la economía mundial de nuevas perturbaciones: eviten acciones que perturben las rutas comerciales, el suministro energético y la estabilidad financiera.
- Apoyan a las economías vulnerables: ampliar la cooperación internacional para mitigar los impactos desproporcionados en los países altamente endeudados y en desarrollo.
¿Por qué los parlamentarios?
Como representantes electos y como el poder democrático más cercano a los ciudadanos, afirmamos nuestra responsabilidad de:
- Abogar por la paz y las soluciones diplomáticas dentro de nuestro gobierno.
- Promover la rendición de cuentas y el respeto del derecho internacional.
- Defender los valores democráticos que fomentan un diálogo y un entendimiento significativos y equilibrados.
- Crear alianzas parlamentarias transfronterizas para evitar una mayor escalada.
- Explicar por qué la cooperación internacional beneficia a los intereses locales y garantizar que las políticas nacionales reflejen la responsabilidad global.
Un momento decisivo
El mundo se encuentra en una encrucijada crítica. La prolongación de estos conflictos corre el riesgo de desencadenar una cascada de crisis globales —económicas, humanitarias y medioambientales— con consecuencias a largo plazo para la estabilidad internacional.
La cooperación internacional no es simplemente idealismo: es la forma en que participamos en los procesos de toma de decisiones que benefician a nuestras comunidades y ayudan a resolver problemas que traspasan las fronteras. La paz no es solo un imperativo moral; es una necesidad estratégica para la supervivencia global y la prosperidad compartida.
Instamos a una acción colectiva inmediata y coordinada antes de que los costes se vuelvan irreversibles.
Invitamos a los parlamentarios de todo el mundo a respaldar este llamamiento y a promover sus principios en el marco de sus respectivos compromisos nacionales e internacionales.



