Cuando los sistemas nacionales no pueden o no quieren investigar los crímenes más graves, la justicia internacional ayuda a garantizar que nadie escape a la justicia.
Los parlamentarios de África y de todo el mundo expresan su profunda preocupación tras la notificación de Níger, y las posteriores notificaciones de Burkina Faso y Malí, de su retirada del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional.